Un equipo del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras ha identificado una nueva vulnerabilidad terapéutica en uno de los subtipos de leucemia linfoblástica aguda infantil (LLA-B) de peor pronóstico. El hallazgo podría contribuir al desarrollo de tratamientos más eficaces y personalizados para aquellos pacientes que presentan una peor respuesta a las terapias convencionales.
La investigación se centra en la leucemia linfoblástica aguda de células pro-B con la alteración cromosómica t(4;11), una forma especialmente agresiva que afecta principalmente a lactantes. Aunque la leucemia linfoblástica aguda infantil presenta, en términos generales, altas tasas de supervivencia, aproximadamente uno de cada diez casos presenta esta alteración genética, asociada a un elevado riesgo de recaída y a una supervivencia inferior al 40 %.
El estudio demuestra que estas células leucémicas presentan una disminución de la proteína HDAC7, un factor esencial para el desarrollo normal de los linfocitos B. Los investigadores han descubierto que restaurar la expresión de esta proteína mediante una combinación de los fármacos MI-538 y chidamida, junto con la quimioterapia convencional, favorece la maduración de las células leucémicas, reduce su capacidad de proliferación y aumenta su sensibilidad a los glucocorticoides, uno de los pilares del tratamiento de esta enfermedad.
Los resultados, obtenidos mediante modelos celulares, modelos murinos y muestras derivadas de pacientes, muestran además que esta estrategia terapéutica consigue retrasar la recaída y disminuir la capacidad de las células tumorales para volver a establecer la enfermedad, lo que la convierte en una prometedora aproximación para futuros tratamientos de precisión.
Este trabajo supone un importante avance en la comprensión de los mecanismos moleculares que impulsan las leucemias infantiles de alto riesgo y abre nuevas vías para desarrollar terapias dirigidas que mejoren el pronóstico de los pacientes más jóvenes.